domingo 8 de marzo de 2009

Votar en negro

Allá en el sur
en la otra orilla
África llora
esclava de la muerte

Se abren las urnas
y se abren las tumbas

El pueblo de Mandela
avanza en su lucha

Acá en el sur
desde esta orilla
yo soy testigo de la historia

Y alzo mi voz
sin color
para votar en negro
por la igualdá entre los hombres

María Luciana Rezzónico
(un día antes de las primeras elecciones multiraciales en Sudáfrica)

martes 9 de octubre de 2007

Luna

paraje de mis sueños
centro de mi despiste
satélite del romanticismo
plateada moneda gigante
cuna de ficciones
urbe del futuro
hogar de selenitas
bola de queso y pan duro
luz en las tinieblas
dueña de la noche
en mis desayunos: media
rueda de mágico coche
protagonista de eclipses
pastilla fresca de menta
inspiradora de paz
de astronautas: meta

María Luciana Rezzónico
Agosto de 1991

lunes 3 de septiembre de 2007

El árbol

Faltaban ya pocos días para que talaran el bosque. Tal vez yo sentía tanto miedo porque sabía que iban a podarme. Pero ese miedo se fue alejando cuando empecé a escuchar dentro de mí la voz de mi madre. Mis pensamientos se mezclaron de pronto con las reminiscencias de sus sabios consejos y su hablar tan tranquilo y dulce. Recordé las palabras exactas con las que me habló aquella vez, la última vez:

"Prométeme que crecerás sano y fuerte, que sabrás ocupar mi lugar cuando yo ya me haya ido. Serás un buen árbol: los niños se treparán en tus ramas como tratando de llegar al cielo y buscarán tu sombra para echarse a descansar en las tardes soleadas de primavera. Y cuando llegue la hora de irte, como me ha llegado a mí, no temas. ¡Quizá seas tallado por un artesano y te conviertas en muñeco! Puedes llegar a ser muchas cosas: una silla, un adorno, un perchero, un ataúd o una cuna. Tal vez seas utilizado para suplir los escalones rotos de la entrada de la vetusta cabaña del leñador. Nunca llegarás a ser un gran mueble porque nuestra madera no es muy fuerte, pero no por eso te desanimes..."

El recuerdo de mi madre hizo que me sintiera mejor y mi imaginación voló por las ramas. Pero jamás creí que acabaría aquí, convertido en cientos de lápices. Como tampoco nunca imaginé que una niña, cierta tarde, escribiría mi historia con uno de esos lápices, como si yo mismo se la hubiera dictado.

María Luciana Rezzónico
Octubre de 1989

martes 31 de julio de 2007


Organiza: Grupo La Grieta

martes 24 de julio de 2007